Lo que debería ser un traslado habitual entre Fresia y Puerto Montt se ha transformado en una constante situación de riesgo para la comunidad. En las últimas jornadas, la molestia ciudadana estalló tras conocerse una serie de irregularidades que van desde asientos totalmente desprendidos hasta focos de insalubridad y averías mecánicas en plena carretera.
FRESIA.— El hecho más insólito y peligroso fue denunciado a bordo de una máquina. Pasajeros que abordaron el servicio constataron que un asiento se encontraba completamente suelto de su anclaje, desplomado hacia atrás en una posición anómala. Con ironía y evidente preocupación, los usuarios lo bautizaron como un improvisado «sillón cama», advirtiendo que representaba un riesgo inminente de eyección o lesiones graves frente a cualquier frenada de emergencia en la ruta.

A este problema estructural se sumó una denuncia previa por abandono higiénico: registros fotográficos captaron una notoria presencia de moho y hongos verdosos acumulados en los marcos y juntas de las ventanas. En un espacio cerrado y de uso masivo, la dispersión continua de estas esporas constituye una amenaza directa para la salud respiratoria de pasajeros vulnerables, como adultos mayores y niños.
El malestar se agrava con los reiterados episodios de buses que quedan botados al costado de la berma por fallas mecánicas, dejando a decenas de trabajadores, estudiantes y personas con horas médicas varadas a mitad de camino. Ante este escenario, la comunidad exige que la Seremi de Transportes y Telecomunicaciones realice fiscalizaciones exhaustivas e inmediatas para garantizar condiciones mínimas de seguridad, higiene y dignidad en el transporte intercomunal.

