Talento escolar de Fresia llega a instancias nacionales: Estudiantes del Purísimo Corazón de María clasifican a la ExpoCiencias 2026 y al Congreso Explora

Las estudiantes del proyecto “El misterioso mundo del Sarao” también obtuvieron el primer lugar en Innovación en el Congreso Regional Explora y representarán a Los Lagos en la instancia nacional. Detrás del logro hay una red comunitaria que integra lengua de señas, patrimonio williche y el esfuerzo de las familias.

FRESIA AHORA.– Las estudiantes del Colegio Purísimo Corazón de María de Fresia, integrantes de la denominada «Pandilla Científica Inclusiva» junto al “Equipo de investigación científica escolar” clasificaron sus cuatro proyectos a la ExpoCiencias Nacional Chile 2026, encuentro organizado por la Fundación Club Ciencias Chile y la Universidad Central que reunirá entre el 27 y el 31 de octubre, en Santiago, a las delegaciones escolares más destacadas del país.

El logro se suma a su reciente triunfo en el Congreso Regional Explora, realizado en agosto, donde el proyecto “El misterioso mundo del Sarao” obtuvo el primer lugar en la categoría Innovación y aseguraron su cupo para representar a la Región de Los Lagos en el Congreso Nacional Explora.

El grupo es guiado por la profesora asesora Alejandra Ibarra y la docente Javiera Pino, bajo un enfoque interdisciplinario STEAM, sumado a la perspectiva de inclusión aportada por el profesional Hans Sporman. Juntos han formado un semillero escolar basado en la convicción de que el conocimiento debe ser universal, cercano y sin barreras comunicativas.

La delegación fresiana viajará a Santiago con cuatro iniciativas: «El misterioso mundo del Sarao», a cargo de Martina Barría y Trinidad Tapia, estudia hongos nativos y recursos accesibles; «Explorando el Planeta Rojo», de Miyalen Hueico, aborda la astronomía y la robótica; «Fauna Viva», liderado por Ailén Rauque, se enfoca en la valoración y conservación de la biodiversidad local; y el proyecto «NovaPhysics» de Cecilia Basil y Matilda Ascencio, completa la muestra desde el área de las ciencias físicas.

El sello de la iniciativa está en la red comunitaria e intercultural que respalda cada presentación de la “Pandilla Científica Inclusiva”. Para garantizar la accesibilidad, el equipo trabaja junto a Eduardo Barría, presidente del Club Deportivo Sordo de Puerto Montt, e incorpora la lengua de señas en sus exposiciones.

Asimismo, las estudiantes rescatan el patrimonio lingüístico mapuche en chesungún gracias al vínculo con agrupaciones williche del sector Pichimaule, la colaboración de Turismo Koyam Mapu, de Jocelyn Poveda y su familia, y la orientación de Olga Alvarado, facilitadora intercultural del Hospital de Fresia. A estas alianzas se suma la diseñadora gráfica de la comuna Amy Tatielle (AMAT), quien colabora en la enseñanza de la diagramación de libros y recursos interactivos. Además, de la colaboración de emprendimientos y artesanos locales.

La vocación territorial del grupo también se refleja fuera del aula. Miyalen Hueico fue invitada por la Biblioteca Regional Los Lagos a protagonizar el podcast audiovisual «Mi Lectura», disponible en YouTube, mientras que «Fauna Viva» trabaja junto al Departamento de Medio Ambiente de la Municipalidad de Fresia, veterinarios locales.. Con ese mismo sentido de identidad, la pandilla optó por presentarse en el Festival Funga Salvaje de Fresia antes que asistir a eventos fuera de la comuna, llevando la ciencia directamente a sus vecinos.

El equipo investiga y realiza talleres tres veces por semana. En esas jornadas, las jóvenes investigadoras actúan como tutoras de «Los Exploradores Científicos», estudiantes más pequeños que ya inician su camino en la ciencia y que aseguran el relevo del semillero.

El desarrollo de estos proyectos ha sido posible gracias al compromiso de las familias y del establecimiento. El colegio ha aportado desde el apoyo logísticos y de gestión. Mientras que la falta de equipamiento tecnológico avanzado ha sido suplida principalmente por las familias. Padres y apoderados se han organizado de manera autónoma con rifas y ventas, cuyos recursos han permitido contribuir a la adquisición de los materiales necesarios para el desarrollo de los proyectos, demostrando que cuando una comunidad respalda a sus niñas y niños, la ciencia escolar puede convertirse en un orgullo que cruza las fronteras regionales.