Fresia impulsa la ciencia inclusiva: estudiantes del Colegio Purísimo Corazón de María destacan con innovadores proyectos científicos

La “Pandilla Científica Inclusiva” ha logrado posicionar a Fresia en encuentros científicos regionales y nacionales, combinando ciencia, inclusión, tecnología y divulgación con proyectos creados por niños y niñas de enseñanza básica.

En una comuna donde muchas veces las oportunidades científicas parecen lejanas, un grupo de estudiantes del Colegio Purísimo Corazón de María de Fresia está demostrando que la curiosidad, la creatividad y la inclusión pueden abrir nuevos caminos. Se trata de la “Pandilla Científica Inclusiva”, iniciativa liderada por docentes y estudiantes que ha comenzado a destacar a nivel regional gracias a proyectos científicos con enfoque social, educativo e inclusivo.

El equipo nació durante 2024, cuando la profesora Javiera Pino invitó a participar a estudiantes de cuarto básico en una competencia científica escolar organizada por el Colegio Pumahue. Desde ahí comenzó el desarrollo del proyecto “Explorando el Planeta Rojo”, iniciativa que mezcla astronomía, robótica e inclusión educativa.

“La intención era demostrar que la ciencia puede ser accesible, emocionante y significativa para todos y todas, independientemente de sus formas de aprender o comunicarse”.

explicó la profesora Alejandra Ibarra, asesora de la Pandilla Científica Inclusiva, en conversación con Fresia Ahora.

Ciencia con enfoque inclusivo

Uno de los aspectos que más caracteriza al equipo es su enfoque inclusivo. La iniciativa incorpora Lengua de Señas Chilena, braille, experiencias multisensoriales y trabajo colaborativo para acercar la ciencia a estudiantes con distintas formas de aprendizaje.

“La Pandilla Científica Inclusiva surge como un espacio donde la ciencia y la inclusión avanzan juntas, impulsando experiencias que valoran la diversidad, el trabajo colaborativo y el asombro como herramientas fundamentales para aprender”, señaló Alejandra Ibarra.

Actualmente, el grupo desarrolla diversos proyectos científicos escolares, entre ellos:

  • “Explorando el Planeta Rojo”, que busca acercar los avances de la NASA mediante kits sensoriales, textos braille y robótica educativa.
  • “El Misterioso Mundo del Sarao”, iniciativa centrada en la investigación de hongos de la Cordillera del Sarao y la creación de recursos accesibles para personas ciegas y con baja visión.
  • “El Lenguaje del Bosque”, proyecto que une flora nativa, conciencia ambiental y bioplásticos como alternativa al fast fashion.
  • “Fauna Viva”, propuesta orientada a divulgar la biodiversidad fresiana mediante programas educativos y libros infantiles inclusivos.

Reconocimientos y participación regional

Durante los últimos dos años, la Pandilla Científica Inclusiva ha participado en ferias, festivales y congresos científicos en Puerto Montt, Puerto Varas y Concepción, obteniendo reconocimientos por innovación e inclusión.

Entre los hitos destacados aparece el primer lugar obtenido en la Olimpiada de Ciencias del Colegio Pumahue con el proyecto “Explorando el Planeta Rojo”, además de reconocimientos por incorporar Lengua de Señas Chilena en divulgación científica.

La participación en la Feria “Con Ciencia contra la Desinformación” en Puerto Montt también marcó un antes y un después para las estudiantes.

Fue una jornada maravillosa, donde sentimos un gran interés de parte de la comunidad puertomontina por los distintos proyectos científicos que estaban desarrollando las estudiantes”, relató Alejandra Ibarra.

En esa instancia, las estudiantes pudieron presentar sus trabajos a Sandra Orellana, ex seremi de Ciencias de las regiones de Los Ríos y Los Lagos, quien posteriormente visitó el establecimiento para conocer el trabajo del equipo.

El desafío: recursos tecnológicos para seguir creciendo

Pese a los avances, el equipo enfrenta importantes desafíos para continuar desarrollando sus proyectos. Actualmente, buscan apoyo en equipamiento tecnológico que permita avanzar en áreas como impresión 3D, aplicaciones digitales y robótica.

“Tenemos proyectos que sueñan con trabajar utilizando impresión 3D, otros que buscan desarrollar una aplicación digital y también iniciativas vinculadas a la creación de robots con características muy específicas”, comentó la docente.

Gran parte del trabajo, explican, ha sido posible gracias al compromiso de las familias y el apoyo de emprendedores locales.

“Eso también nos ha demostrado algo muy importante: cuando una comunidad cree en sus infancias, pueden pasar cosas maravillosas”, afirmó Alejandra Ibarra.

Proyecciones para 2026

Entre las metas futuras del equipo se encuentra participar en nuevas competencias científicas, fortalecer redes con universidades e instituciones públicas y privadas, además de seguir impulsando tutorías entre estudiantes y actividades de divulgación científica.

El portafolio del equipo resume su visión en una frase clara: “El futuro de la ciencia es inclusivo”.

Para conocer más sobre el origen, las motivaciones y los desafíos de esta iniciativa educativa que está posicionando a Fresia en el ámbito científico escolar, conversamos con la profesora Alejandra Ibarra, asesora de la Pandilla Científica Inclusiva del Colegio Purísimo Corazón de María.

“Todo comenzó el año 2024, cuando la profesora Javiera Pino me invita a participar junto a las niñas en una competencia científica escolar organizada por el Colegio Pumahue. Ahí se invita a Ailen Rauque y Miyalen Hueico, quienes en ese momento se encontraban en 4° básico, a participar de un proyecto científico, dándole vida al proyecto ‘Explorando el Planeta Rojo: conectando los avances de la NASA e impulsando el aprendizaje inclusivo’.

La intención era demostrar que la ciencia puede ser accesible, emocionante y significativa para todos y todas, independientemente de sus formas de aprender o comunicarse. A través de la exploración de Marte, la astronomía, la robótica y la investigación, comenzó a formarse una comunidad donde la curiosidad y la inclusión se transformaron en motor de aprendizaje”.

“En este proceso fueron fundamentales distintas miradas y enfoques. Javiera Pino aportó desde el enfoque STEAM, integrando ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas para generar experiencias interdisciplinarias y creativas.

Asimismo, Hans Sporman contribuyó desde la inclusión de la cultura sorda, promoviendo una mirada donde la inclusión no se limita únicamente a la lengua de señas, sino también al reconocimiento de diversas identidades, culturas y formas de comunicación dentro de la comunidad educativa.

Por mi parte, este proyecto nació también desde la convicción de que la ciencia puede transformar vidas cuando se enseña desde la inclusión, la colaboración y la empatía”.

“Si la ciencia es para todos, entonces contarla y compartirla es algo obvio.

Buscamos acercarla de manera significativa y entretenida, generando espacios donde los niños y niñas puedan investigar, crear, expresar sus ideas y sentirse parte importante de la comunidad. A través de la divulgación científica queremos demostrar que cualquier estudiante, independiente de sus características o formas de aprender, puede participar, aportar y maravillarse con el conocimiento”.

“La Feria contra la Desinformación fue una experiencia muy significativa porque fue una de las primeras veces en que las estudiantes pudieron presentar sus proyectos desde un enfoque divulgativo, compartiendo sus aprendizajes y experiencias con la comunidad.

Fue una jornada maravillosa, donde sentimos un gran interés de parte de la comunidad puertomontina por los distintos proyectos científicos que estaban desarrollando las estudiantes. Para ellas fue muy importante vivir esa experiencia, porque les permitió darse cuenta de que sus ideas podían generar conversación, curiosidad y admiración en otras personas”.

“Actualmente, uno de los apoyos más importantes que necesitamos tiene relación con los recursos tecnológicos, ya que varios de los proyectos buscan dar un paso más allá y comenzar a materializar sus ideas.

Hoy tenemos proyectos que sueñan con trabajar utilizando impresión 3D, otros que buscan desarrollar una aplicación digital y también iniciativas vinculadas a la creación de robots con características muy específicas. Todavía no podemos contar mucho más, pero sí podemos decir que estamos pensando en grande”.

“El mensaje que nos gustaría entregar es, principalmente, que apoyar estos proyectos es creer en las capacidades, las ideas y los sueños de las niñas y niños de nuestra comunidad.

Gran parte de este camino también ha sido sostenido por las propias familias, quienes han realizado un importante esfuerzo económico para que las estudiantes puedan contar con tablets o notebooks y así continuar desarrollando sus proyectos de manera más autónoma.

Eso también nos ha demostrado algo muy importante: cuando una comunidad cree en sus infancias, pueden pasar cosas maravillosas”.