OPINIÓN: Gobernar no es un ensayo

Por Danitza Ortiz Viveros

A solo dos meses de iniciado el Gobierno, el material para la crítica sobra. Lo que vemos no son incidentes aislados, sino una forma de trabajar: imprecisiones, errores al comunicar y una desprolijidad que parece haberse vuelto la norma en todos los niveles.

Administrar el Estado no es solo voluntad política; exige asertividad y rigor. Esto no siempre nace con la persona; requiere trabajo y, sobre todo, estudiar. Lamentablemente, parece que muchos asumieron sus cargos con tal ligereza que tenemos bochornos nacionales y regionales todas las semanas, empezando por el propio Presidente.

Al revisar la lista de errores, el panorama preocupa. Desconocer conceptos básicos de medioambiente, como la importancia de los humedales o cómo funciona el ciclo del agua, convive con frases que le quitan peso al Congreso, o a la ciencia en la economía. Pero lo que más duele es la desconexión: comparar el drama económico de las familias chilenas con la limitación de no poder estudiar fuera del país es un insulto a la realidad. Es, simplemente, no entender cómo vive Chile.

Esta falta de prolijidad llega hasta el gabinete. Vemos ministros peleándose por la prensa, vocerías que no convencen a nadie, autoridades que no pueden hablar sin leer un apunte y declaraciones romantizando la pobreza. En las regiones la cosa no mejora; al contrario, se repite la misma falta de liderazgo, pero de forma más tibia. Hay excepciones como en todas las cosas pero estas no hacen noticia.

Lo que empezó como asombro ante los dichos del Presidente Kast, quien puso en duda que la investigación genere empleos, termina siendo una prueba de su desconexión e ignorancia con la realidad nacional. Según datos oficiales de la ANID y el INE, la ciencia y la investigación movilizan a cerca de 40 mil trabajadores y trabajadoras en Chile. Podemos discutir la estabilidad de esos cargos, su integración en la industria o, más profundamente, cuestionar cuál es el plan del Estado para fomentar la innovación, pero bajo ningún punto de vista podemos decir que este sector no aporta a la fuerza laboral del país.

La ciencia y la investigación no son un lujo de unos pocos; son el motor de un país que quiere innovar. Pero para que eso se note, el conocimiento tiene que salir de las universidades y llegar a todos los rincones. Gobernar bien exige, por lo bajo, conocer las cifras de lo que se tiene a cargo. Hagamos un esfuerzo, por favor.