Según el último boletín del INE, la tasa de ocupación informal en la región llegó a 27,5% en el trimestre julio-septiembre 2026, con un alza de 1,3 puntos en un año. En el mismo periodo, el empleo formal cayó 4,8%.
Más de uno de cada cuatro trabajadores de la Región de Los Lagos se desempeña hoy en la informalidad. Así lo revela el Boletín Estadístico de Informalidad Laboral del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), publicado el 3 de noviembre, que sitúa la tasa de ocupación informal regional en 27,5% durante el trimestre julio-septiembre de 2026, un incremento de 1,3 puntos porcentuales respecto del mismo periodo del año anterior.
Detrás de la cifra hay una realidad que preocupa. Mientras el número total de personas ocupadas en la región disminuyó 3,2% en doce meses y los empleos formales retrocedieron 4,8%, los trabajadores informales aumentaron 1,3%, sumando 1.423 personas más en esa condición. Hoy son 108.760 los trabajadores de Los Lagos que laboran sin cotizaciones de salud ni previsión social asociadas a su vínculo laboral, o que desarrollan su actividad en negocios que no están registrados ante el Servicio de Impuestos Internos. En otras palabras, el mercado laboral regional no solo está generando menos empleo, sino que el trabajo que se mantiene es cada vez más precario.
El fenómeno golpea con especial fuerza a los hombres. La tasa de informalidad masculina alcanzó 27,5%, con un alza de 1,7 puntos en un año, explicada porque los hombres ocupados informales crecieron 4,2% al mismo tiempo que el total de hombres con empleo cayó 2,4%. En el caso de las mujeres, la tasa llegó a 27,4%, con un aumento de 0,5 puntos, aunque por una razón distinta: tanto las ocupadas informales como el total de mujeres con empleo disminuyeron, pero estas últimas lo hicieron con mayor intensidad, con una caída de 4,2% en el empleo femenino.
La edad marca otra de las brechas más inquietantes del informe. Entre las personas de 55 años y más, la informalidad alcanzó 40%, la más alta de todos los tramos, y subió 2,2 puntos en un año, lo que significa que cuatro de cada diez trabajadores mayores en la región no cuentan con protección social en su empleo. Los jóvenes tampoco escapan a esta tendencia. En el tramo de 15 a 34 años la tasa llegó a 27,1%, con el mayor incremento anual de todos los grupos, de 3,3 puntos, y fueron precisamente los ocupados informales jóvenes, que crecieron 8,1%, quienes más empujaron el alza regional. Solo el tramo de 35 a 54 años mostró una leve mejoría, con una tasa de 22,1% y una baja de 0,7 puntos.
El análisis por jornada laboral entrega otra señal relevante. El aumento de la informalidad estuvo impulsado principalmente por personas que trabajan entre 31 y 44 horas semanales, grupo que creció 10,6% en un año. Es decir, la informalidad ya no se limita a trabajos esporádicos o de pocas horas, sino que avanza también entre quienes cumplen jornadas cercanas a una completa, sin las garantías que esta debería traer consigo. Del total de trabajadores informales, 81,5% trabaja menos de 45 horas semanales, mientras que 14,3% supera ese límite.
Un dato que matiza el panorama es que la tasa de ocupación en el sector informal, que mide a quienes trabajan en unidades económicas no registradas, se mantuvo prácticamente estable en 16,1%, e incluso el número de personas empleadas en esas unidades bajó 4,1%. Esto sugiere que el alza de la informalidad no proviene principalmente de nuevos negocios sin registro, sino de trabajadores que se desempeñan sin cotizaciones dentro de distintos tipos de empleos. Asimismo, si se excluye al sector silvoagropecuario, de fuerte peso en la economía regional, la tasa de informalidad baja a 27,1%, con un alza de 1,1 puntos.
La serie de trimestres móviles muestra que la informalidad había descendido durante el invierno, llegando a 26,4% en junio-agosto, pero repuntó con fuerza en el último trimestre medido. Las cifras del INE dibujan así un escenario complejo para Los Lagos, donde la pérdida de empleos formales y el avance del trabajo sin protección afectan especialmente a jóvenes que recién ingresan al mundo laboral y a adultos mayores que ven en la informalidad una de sus pocas alternativas para generar ingresos.
