¿Por qué no marcharon? 

Por: Alexis Osses Moyano, E.U., Mg.
Docente Universidad de Los Lagos

Señor Director: 

La recurrente pregunta ¿Por qué no marcharon con el Gobierno de Boric? es una falacia que desvía la discusión de lo esencial: quiénes se movilizan y por qué razones lo hacen. La movilización social es, en su base, una expresión política que visibiliza un malestar o una necesidad no atendida por quienes administran los recursos del Estado. 

Su expresión más micro la vemos en nuestros hogares cuando un niño hace una pataleta; las expresiones macro son marchas de miles o millones de personas por una causa, cada una manifestada según su nivel de madurez y coordinación, que quieren algo, que exigen “algo” que consideran necesitar. 

En el gobierno anterior sí existieron movilizaciones. La más icónica, gatillada por alzas en el combustible, fue la del gremio de camioneros que amenazó con desabastecer al país, y con quienes el Ejecutivo terminó pactando. 

Al igual que en una relación familiar, ante el conflicto un gobierno tiene dos opciones. La primera, y más difícil, es conversar, entender, llegar a acuerdos y crecer como sociedad. Así lo hizo la administración de Boric con camioneros, profesores, salmoneros, estudiantes y otros; podemos discrepar del resultado, o si con ello se claudicó a esencias del programa, pero no negar el ejercicio de diálogo. La segunda opción, la “fácil”, es usar la fuerza, la violencia o la falacia argumentativa del “porque yo lo digo, yo tengo el cargo”. 

Lo primero hace crecer a la comunidad porque nos obliga a ceder para armonizar la convivencia. Lo segundo sofoca el berrinche o la protesta inmediata, pero acumula una rabia que, tarde o temprano, estallará. Cuando el poder responde con portazos, termina enseñando que sólo a través de la fuerza se consiguen las cosas. 

Por eso, la pregunta no debiese ser por qué no marcharon con un color político específico, sino ¿por qué no marchamos más seguido, sin importar el gobierno