15 de junio de 2024

[OPINIÓN] Aniversario de Ley “Papito Corazón”: al centro el bienestar de las niñas, niños y adolescentes

Por Danitza Ortiz Viveros, seremi de Gobierno Los Lagos.

Hay quienes la conocen como “Ley Papito Corazón”, otros como la “Ley de la Pensión de Alimentos”, sea cual sea el caso, la Ley de Responsabilidad Parental y Pago Efectivo de Pensiones de Alimentos llegó a cambiar la relación entre el Estado y las madres que asumían en soledad la responsabilidad de la crianza y los costos económicos del desarrollo de sus hijas e hijos. Con esta nueva relación y junto a la judicialización, el Estado acompaña a todas estas madres que ya no están solas.

El pasado 20 de mayo fue el primer aniversario de la puesta en marcha de esta ley y a la fecha hay cifras tan alarmantes como alentadoras. Por una parte, la realidad nacional nos indica que el sistema registra 188 mil 600 deudores de pensión de alimentos, de los cuales el 97% son hombres. Esto se traduce en que alrededor de 255 mil niñas, niños y adolescentes que tienen el derecho a recibir el pago de sus pensiones de alimentos, no lo reciben. Es más, el no pago de la pensión de alimentos es una grave vulneración a sus derechos.


Hasta antes de la vigencia de esta ley, esa realidad se agudizaba cada día más. El no pago continuaba precarizando la vida de niños, niñas y adolescentes, además de la condición económica y emocional de las madres.

Gracias al sistema de Pago Efectivo de Pensiones y al Registro Nacional de Deudores de Alimentos, ambas herramientas pertenecientes al Servicio de Registro Civil e Identificación, podemos decir que superamos los 830 mil millones de pesos en órdenes de pago de pensión de alimentos a un año de su implementación. Si aterrizamos estos datos a la Región de Los Lagos, es alentador notar que hay un cambio de conducta en los deudores, pues hace un año sólo el 10% de los deudores estaba pagando su deuda y hoy el 25% de los deudores lo está haciendo. Evidentemente, la deuda no es un panorama ideal, pero que se hagan más pagos es una mejora considerable. Estos avances validan la forma y el sentido de esta ley: poner al centro el bienestar de las niñas, niños y adolescentes.