17 de junio de 2024

[OPINIÓN] Inclusión Educativa: ¿Un derecho a medias? La circular 586 y la urgencia de un cambio real

En esta columna, Loreto Kemp, Presidenta de la Federación de Autismo del Sur de Chile y Directora Ejecutiva de Planeta Inclusivo, ofrece una perspectiva fundamentada en la práctica y la experiencia sobre los desafíos que enfrenta la inclusión educativa en Chile. Explora las barreras actuales, reflexiona sobre la implementación de políticas y propone soluciones prácticas para avanzar hacia una educación verdaderamente inclusiva.


La inclusión educativa en Chile pareciera ser un concepto que se queda en el papel, en las buenas intenciones y en discursos bonitos. La realidad en las aulas es muy distinta, y la reciente circular 586 de la Superintendencia de Educación, que entró en vigencia en marzo de este año y que busca orientar la implementación de la Ley TEA en los establecimientos educacionales, no ha logrado aún permear la cultura escolar de manera profunda.

Es preocupante constatar que muchos sostenedores no le han dado la importancia que merece a esta normativa, que no es una simple sugerencia, sino una obligación legal. La formación y capacitación de los docentes en estrategias de inclusión, un deber explícito de los sostenedores, se ha traducido en medidas insuficientes, en charlas superficiales que no logran cambiar las prácticas en las aulas.

En nuestra región, vemos con tristeza cómo se siguen vulnerando los derechos de los estudiantes neurodivergentes, cómo la discriminación y la falta de comprensión siguen siendo una realidad cotidiana. Aulas abarrotadas, falta de recursos, metodologías inflexibles y un desconocimiento profundo sobre el autismo y otras condiciones neurodiversas son el pan de cada día para muchas familias.

La inclusión no se logra con una circular, se construye con compromiso, con voluntad de cambio y con una profunda vocación por la educación. Es hora de que los sostenedores asuman su responsabilidad y entreguen a sus docentes las herramientas y el apoyo que necesitan para atender a la diversidad de sus estudiantes. Es hora de que los docentes abran sus mentes y corazones a la riqueza que cada niño y niña trae al aula, convirtiéndose en verdaderos agentes de cambio.

La diversidad es un regalo, una oportunidad para construir una sociedad más justa, más empática y más humana. Cada estudiante, sea autista, neurotípico, migrante, con discapacidad o transgénero, merece una educación que lo valore, lo respete y le permita desarrollar su máximo potencial.

No podemos seguir postergando la inclusión. Necesitamos un cambio real, una transformación profunda del sistema educativo que coloque a cada estudiante en el centro, que celebre las diferencias y que asegure una educación de calidad para todos.

Loreto Kemp
Presidenta, Federación de Autismo del Sur de Chile (FEDAUSCH)
Directora Ejecutiva, Planeta Inclusivo