7 recomendaciones para frenar el contagio de virus respiratorios en oficinas y plantas industriales en época de alta circulación viral

El invierno 2026 ha traído consigo una de las temporadas de circulación viral más intensas de los últimos años. Según el Ministerio de Salud, la positividad de las muestras respiratorias llegó a 53,3% durante la última semana epidemiológica de junio, con la Influenza A y la Influenza B como los virus predominantes.

El fenómeno no se queda en los centros de salud: también tiene un correlato en el mundo laboral, ya que las ausencias por enfermedades respiratorias son altas. Por ejemplo, en la temporada invernal de 2025, las enfermedades respiratorias representaron un 14,3% del total de licencias médicas tramitadas en el país, ubicándose como la tercera causa más frecuente, detrás de los trastornos mentales (30,9%) y los problemas musculoesqueléticos (17,5%). 

En ese escenario, la gestión de la limpieza y la calidad del aire en los espacios de trabajo —oficinas, plantas industriales, bodegas, casinos y áreas comunes— se convierte en una variable relevante para sostener la operación durante la temporada de invierno. “Un protocolo de aseo bien diseñado puede marcar la diferencia entre un brote de contagios dentro de un equipo y una temporada bajo control”, explica Rowland Hughes, director nacional de Facility Management de Grupo EULEN Chile.

A continuación, siete recomendaciones para mantener sanitizados los espacios de trabajo durante los meses de mayor circulación viral:

1. Priorizar las superficies de alto contacto: Manillas de puertas, botones de ascensor, pasamanos, teclados, mouse, teléfonos y dispensadores son los puntos donde más rápido se transfieren virus entre personas. La recomendación es desinfectarlos varias veces al día —no solo limpiarlos una vez por jornada— especialmente en horarios de mayor flujo de personas.

2. Revisar la ventilación y la calidad del aire interior: Los espacios cerrados y con poca renovación de aire favorecen la concentración de virus respiratorios en ambientes de trabajo. En oficinas, esto implica abrir ventanas cuando sea posible y mantener los sistemas de climatización en buen estado; en plantas industriales, supervisar los sistemas de extracción y renovación de aire, que muchas veces concentran polvo y partículas que agravan los síntomas respiratorios.

3. Reforzar los protocolos en baños y casinos: Son los espacios donde los trabajadores reportan mayor sensación de inseguridad sanitaria. La frecuencia de limpieza debe aumentar en horarios punta, y debe garantizarse de forma permanente la disponibilidad de jabón, papel y alcohol gel, evitando los quiebres de stock que llevan a un uso deficiente de estas áreas.

4. Usar desinfectantes certificados, no solo detergentes: Limpiar no es lo mismo que desinfectar. Para eliminar virus respiratorios se requieren productos con actividad virucida comprobada, aplicados respetando el tiempo de contacto que indica el fabricante. Un paño con agua y detergente remueve suciedad visible, pero no necesariamente reduce la carga viral de una superficie.

5. Cuidar las áreas comunes y de uso compartido: Salas de reuniones, espacios de descanso, casilleros y comedores requieren protocolos de desinfección entre cada uso, especialmente cuando rotan distintos equipos de trabajo en una misma jornada. En plantas industriales, esto también aplica a vestidores y zonas de cambio de turno.

6. Gestionar correctamente los residuos y elementos desechables: Contar con basureros con tapa y bolsa, de fácil acceso, y con una frecuencia de retiro adecuada para pañuelos desechables y mascarillas usadas reduce un foco de proliferación de virus que suele subestimarse dentro de los protocolos de limpieza.

7. Promover el autocuidado a través de señalética y comunicación interna: Ningún protocolo de limpieza reemplaza el lavado frecuente de manos, el uso de alcohol gel y la recomendación de no asistir al lugar de trabajo ante síntomas respiratorios. La señalética visible y los recordatorios internos ayudan a que estas prácticas se mantengan activas durante toda la temporada, no solo en los peaks de contagio.