La discusión por la adjudicación de la producción artística y técnica de la Semana Fresiana 2026 no fue una votación ordinaria. Fue un debate donde se cruzaron legalidad, tiempos, desconfianza política y presión social. El contrato —cercano a los 180 millones de pesos— debía ser aprobado por el Concejo al superar las 500 UTM, conforme a la Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades y la Ley 19.886.
En una extensa sesión del Concejo Municipal de Fresia se vivió un debate marcado por cuestionamientos administrativos en torno a la licitación de la Semana Fresiana 2026. El foco no estuvo en la intención de suspender el evento, sino en la forma y los tiempos en que se desarrolló el proceso. Desde el inicio quedó claro que la discusión apuntaba a despejar dudas sobre la transparencia, la entrega de antecedentes y la participación de los concejales en etapas previas.
Las dudas expresadas por algunos concejales se centraron en la premura con que se entregaron los antecedentes y en la necesidad de contar con toda la documentación técnica y económica para emitir un voto informado. También se plantearon inquietudes respecto a anuncios anticipados en redes sociales por parte de artistas, lo que generó suspicacias. Sin embargo, estos cuestionamientos fueron dirigidos exclusivamente al procedimiento y no al objetivo de realizar la Semana Fresiana.
Desde la administración municipal se defendió que el proceso se ajustó a la normativa vigente, explicando que hubo una primera licitación declarada inadmisible y un segundo llamado con reducción de plazos mediante decreto fundado. Se insistió en que los antecedentes están disponibles públicamente y que se actuó conforme a la ley, destacando además la relevancia económica y social que tiene el evento para emprendedores y familias de la comuna.
El antecedente clave: una licitación que fracasó
El administrador municipal, Lucio Epuyado, explicó que el primer proceso, publicado en enero, fue declarado inadmisible:
“Faltaban muchos documentos y no cumplieron con los antecedentes mínimos. Inadmisible ese primer proceso”.
Esto obligó a iniciar una segunda licitación. El problema era el tiempo: febrero estaba encima.
La administración optó por reducir el plazo de publicación de 20 a 10 días, usando un decreto fundado:
“La norma lo permite con un decreto fundado… se hizo la rebaja a diez días en vez de veinte”.
Aquí aparece el primer punto analítico:
Legalmente era posible. Políticamente, significó que el proceso se desarrolló con menos margen y mayor presión.
La evaluación: tres etapas y filtro técnico
Lucio Epuyado, detalló el procedimiento:
“La oferta administrativa… la oferta técnica… y la oferta económica”.
Explicó que la etapa administrativa no implica rechazo automático, pero la técnica sí:
“Cuando el oferente no cumple con lo que dicen las bases técnicas, de inmediato se pasa a las causales de rechazo”.
Dos oferentes no superaron la etapa técnica. La comisión propuso adjudicar a la empresa que obtuvo 96% en producción artística y 100% en producción técnica.
Desde la administración el mensaje fue reiterado: el proceso cumplió la norma y tuvo respaldo jurídico.
El punto que tensionó la sesión: el anuncio en redes
El concejal José Alvarado instaló la duda más sensible.
Primero recordó que el año anterior se pidió anticipación:
“Pedimos que esto estuviera listo al menos en noviembre para no tener los tropiezos que tuvimos el año pasado, de andar corriendo a última hora”.
Luego formuló la pregunta que marcó la jornada:
“¿Cómo podía este grupo saber que iba a presentarse acá si aún la licitación llevaba dos días?”.
No acusó formalmente irregularidades, pero dejó planteado un problema de confianza pública.
Aun así, fue enfático:
“No es que yo no quiera que se haga la Semana Fresiana. Yo quiero que las cosas se hagan lo más correcto posible”.
Aquí aparece el segundo plano analítico:
El conflicto no fue contra el evento, sino contra la percepción de cómo se condujo el proceso.
Documentación y tiempos: la crítica estructural
La concejala Karin Altamirano llevó la discusión al terreno documental:
“Faltan las ofertas administrativas, las ofertas técnicas y las ofertas económicas. No tenemos ningún antecedente más”.
El alcalde respondió que la información es pública en Mercado Público, pero Altamirano sostuvo que el Concejo debe recibir formalmente el expediente completo para votar.
Aquí se instala un debate institucional:
¿Basta con que la información esté disponible en línea, o el Concejo debe contar con el expediente íntegro entregado oficialmente?
Carlos Alarcón: el argumento más estructurado
El concejal Carlos Alarcón desarrolló la intervención más analítica de la sesión. No habló desde la sospecha, sino desde la responsabilidad del cargo.
Partió señalando cuándo recibió los antecedentes:
“Nos llegó ayer a las 6.20 de la tarde”.
Explicó que revisó hasta la medianoche:
“Yo estuve hasta cerca de las 12 revisando documentos para tratar de comprender bien el proceso y ser minucioso respecto de una votación que son de 180 millones de pesos”.
Su argumento fue profundo:
Un contrato de esa magnitud exige análisis técnico, revisión de bases, criterios de evaluación y ponderaciones. No basta con una lectura rápida.
Pidió escuchar primero la exposición técnica antes de pronunciarse:
“Me gustaría primero antes de referirme escuchar al director”.
Alarcón no cuestionó la legalidad del proceso, pero sí el tiempo disponible para deliberar con rigor.
Su posición dejó planteado un dilema clave:
El cumplimiento formal puede existir, pero la calidad del debate depende del tiempo y de la información entregada.
Finalmente se abstuvo.
La votación al límite: impacto social, división política y el voto dirimente que definió la Semana Fresiana 2026 en Fresia
Soledad Barría: escuchar primero, decidir después
La concejala Soledad Barría adoptó una postura prudente durante el debate. Señaló que quería escuchar la exposición técnica antes de emitir juicio, recordando que el proceso anterior había sido declarado inadmisible.
Reconoció que existía expectación en la comunidad y que la situación no era simple. Tras escuchar la explicación administrativa y jurídica, optó por votar a favor de la adjudicación.
Su postura se alineó con la idea de que, pese a las críticas, el proceso debía avanzar para no comprometer la realización del evento.
Giovanna Ovando: crítica política, respaldo social
La concejala Giovanna Ovando hizo una intervención que combinó cuestionamiento institucional con respaldo al evento.
Primero dejó clara su molestia por la falta de incorporación del Concejo en etapas previas:
“Nosotros, como comisiones, no queremos entorpecer los trabajos del alcalde, pero sí queremos estar informados”.
Agregó que cuando el trabajo se realiza en conjunto, el resultado es mejor:
“Sigo creyendo que las cosas cuando se trabajan en conjunto resultan”.
Sin embargo, puso el foco en el impacto económico inmediato que la Semana tiene en la comuna:
“Hay muchas mamás jefas de hogar que esperan esta Semana Fresiana… dependen muchas veces de llevar la comida a la casa con un trabajo temporal”.
Su voto fue favorable, pero acompañado de una advertencia: el próximo año el proceso debe realizarse con mayor anticipación y participación del Concejo.
Marcial Muñoz: respaldo sin mayor controversia
El concejal Marcial Muñoz también votó a favor, alineándose con la continuidad del evento y la propuesta de adjudicación presentada por la comisión.
El alcalde y la defensa del cumplimiento formal
Durante la sesión, el alcalde Miguel Cárdenas defendió reiteradamente la legalidad del proceso.
“Lo más importante de esto es que el proceso sea con los respaldos que corresponde”.
Sostuvo que la primera licitación fue rechazada precisamente por no cumplir con los requisitos, lo que a su juicio demuestra que la administración no avala procesos incompletos.
También señaló que, ante cualquier duda, existen mecanismos institucionales:
“Si hay algún tema que produzca alguna duda, pueden utilizar los canales que corresponden, la Contraloría, la Justicia”.
Su posición fue clara: el proceso cumplió con la norma y debía someterse a votación.
El momento decisivo: empate y voto dirimente
Al momento de votar, el resultado reflejó exactamente la división expuesta durante el debate:
- José Alvarado: rechazo
- Karin Altamirano: rechazo
- Giovanna Ovando: a favor
- Marcial Muñoz: a favor
- Soledad Barría: a favor
- Carlos Alarcón: abstención
La abstención de Alarcón fue determinante. De no haberse producido, el escenario habría sido distinto. Con ese resultado, la votación quedó empatada en términos efectivos entre aprobación y rechazo.
Fue entonces cuando el alcalde Miguel Cárdenas ejerció su voto dirimente, facultad legal que le permite resolver en caso de igualdad.
Con ese voto, la adjudicación quedó aprobada y la Semana Fresiana 2026 seguirá adelante.
