Fresia, la comuna sin Teniente: alza de incivilidades expone debilidades estructurales en seguridad local

A pesar de no registrar delitos graves, la comuna enfrenta una compleja realidad marcada por consumo de alcohol, conflictos sociales y falta de liderazgo policial permanente.

Fresia no vive una crisis de delincuencia, pero sí enfrenta una fragilidad estructural en su sistema de seguridad comunal. Así lo revelan las cifras oficiales correspondientes a enero de 2026, las que muestran un aumento del 76,9% de casos en la última semana, segun fuente polcial cosnutada por fresia ahora. explicado principalmente por incivilidades y conflictos sociales, en una comuna que lleva cerca de cinco años sin contar con un Teniente de Carabineros con presencia permanente.

El informe estadístico descarta un escenario de criminalidad grave: no hay homicidios, femicidios ni robos con violencia o intimidación. Los delitos patrimoniales, como robos y daños, incluso presentan una tendencia a la baja, mientras que el total anual de casos se mantiene igual al de 2025. Sin embargo, el detalle de los registros deja al descubierto otro problema de fondo.

Incivilidades al alza y deterioro del espacio público

El aumento semanal está directamente relacionado con el consumo de alcohol y drogas en la vía pública, riñas, amenazas y lesiones leves. Estos hechos, aunque de menor connotación penal, tienen un alto impacto en la percepción de seguridad de la comunidad y reflejan un deterioro progresivo de la convivencia social.

Desde una lectura territorial, los datos muestran que la problemática de Fresia no es el delito organizado, sino la falta de prevención, ordenamiento del espacio público y presencia institucional constante.

Violencia intrafamiliar: una señal de alerta silenciosa

Otro elemento preocupante es el aumento acumulado de violencia intrafamiliar, que registra un alza del 50% en lo que va del año. Si bien la última semana muestra una baja puntual, el comportamiento anual evidencia fracturas sociales profundas, muchas veces asociadas a consumo problemático y ausencia de redes de apoyo.

Este tipo de delitos no se resuelve únicamente con patrullajes, sino con intervención social temprana, acompañamiento psicosocial y coordinación interinstitucional, aspectos que hoy aparecen debilitados.

Patrullajes limitados y sobrecarga operativa

La percepción ciudadana de escaso patrullaje también tiene una explicación estructural. Cada salida operativa de Carabineros implica turnos de hasta 12 horas, durante los cuales el personal debe cumplir múltiples funciones: atención de denuncias, procedimientos, notificaciones judiciales, fiscalización de medidas cautelares y protección de víctimas, además de labores administrativas.

Esto reduce la visibilidad del patrullaje preventivo y refuerza una realidad conocida en comunas rurales: Carabineros no puede asumir en solitario la seguridad comunal.

Cinco años sin Teniente: un vacío de liderazgo

A este escenario se suma un antecedente clave: Fresia lleva cerca de cinco años sin un Teniente de Carabineros destinado de forma permanente. La ausencia de un mando estable impacta directamente en la planificación, la coordinación con el municipio y el conocimiento profundo del territorio.

La seguridad no solo requiere recursos, sino liderazgo, continuidad y presencia en terreno. La falta de un oficial a cargo durante un período tan prolongado no es un detalle administrativo, sino una señal de rezago institucional que termina afectando la gestión local.

Consejo de Seguridad Comunal sin presencialidad

Durante enero, además, no se logró realizar de manera presencial el Consejo de Seguridad Comunal, instancia clave para el análisis y coordinación de acciones preventivas. Según antecedentes, las reuniones se han desarrollado de forma telemática, lo que limita el diagnóstico en terreno y debilita el trabajo conjunto con actores locales.

En una comuna donde los problemas detectados requieren presencia y acción directa, la seguridad gestionada a distancia pierde efectividad.

Una advertencia y una oportunidad

Las cifras no hablan de una comuna tomada por la delincuencia, pero sí de una comuna vulnerable en su gobernanza de seguridad. Si no se actúa, las incivilidades pueden normalizarse, la percepción de inseguridad crecer y la comunidad perder confianza en sus instituciones.

Al mismo tiempo, el escenario abre una oportunidad clara: fortalecer el rol municipal en prevención, exigir mayor presencia institucional, recuperar espacios públicos y reconstruir el trabajo comunitario.

En Fresia, la seguridad hoy no se juega en el número de delitos graves, sino en la ausencia de liderazgo, planificación y presencia permanente en el territorio.