En muchas comunas de Chile, las cámaras de comercio cumplen un rol clave en el desarrollo económico local. Son espacios donde comerciantes y emprendedores se organizan, comparten desafíos y proyectan iniciativas que fortalecen la economía del territorio.
En Fresia, sin embargo, ese proceso parece avanzar con más lentitud de la esperada.
La discusión no es nueva. El propio Plan de Desarrollo Comunal (PLADECO) 2019-2026 ya planteaba entre sus acciones el apoyo a la constitución de una Cámara de Comercio local. Es decir, hace varios años el fortalecimiento del comercio organizado fue identificado como una necesidad para el desarrollo económico del territorio.
La pregunta que surge entonces es inevitable: si el propio instrumento de planificación comunal estableció este objetivo, qué avances concretos se han logrado hasta ahora. A medida que el PLADECO se acerca a su cierre en 2026, el estado de organización del comercio local aparece como un tema que difícilmente puede quedar fuera del debate comunal.
La idea de una cámara de comercio existe en el papel, pero su presencia pública y su nivel de actividad aún no logran consolidarse como una plataforma visible para el comercio local.
El resultado es un escenario donde la mayoría de los pequeños negocios y emprendimientos continúan operando de forma individual, sin una instancia clara que articule intereses comunes o impulse proyectos colectivos.
La organización del comercio no es un asunto menor. En comunas de tamaño similar, las cámaras de comercio suelen cumplir funciones relevantes: representar al sector ante autoridades, promover campañas de consumo local, organizar ferias productivas y generar redes de colaboración entre emprendedores.
En Fresia, sin embargo, ese espacio aún parece estar en pausa.
La comuna sí cuenta con ejemplos recientes de organización gremial que han comenzado a avanzar. Uno de ellos es la Cámara de Turismo de Fresia A.G., vinculada a la iniciativa territorial Fresia Natural.
Esta agrupación reúne a pequeños y medianos emprendedores y ha comenzado a posicionar una visión clara: potenciar el turismo rural, urbano y sustentable en el territorio.
Su propuesta no se limita a la promoción turística. También incorpora principios como economía circular, comercio justo y valorización de la identidad local, elementos que hoy forman parte de las nuevas estrategias de desarrollo territorial en distintas regiones del país.
Más allá de sus resultados concretos, la experiencia deja una señal relevante: cuando los actores locales se organizan, comienzan a abrirse nuevas oportunidades para el territorio.
Ese mismo principio podría aplicarse al comercio local de Fresia. La comuna cuenta con almacenes, servicios, pequeños negocios y emprendimientos que forman parte esencial de su vida económica cotidiana.
Sin embargo, ese tejido productivo continúa funcionando de manera dispersa.
Una cámara de comercio activa podría transformarse en un espacio para reunir esas energías, generar redes de colaboración y proyectar iniciativas que fortalezcan la economía comunal.
La experiencia de la Cámara de Turismo muestra que la organización gremial es posible cuando existen voluntad, liderazgo y objetivos compartidos. Quizás el desafío ahora sea extender ese espíritu de colaboración hacia otros sectores económicos del territorio.
Fresia tiene emprendedores, identidad territorial e iniciativas que surgen desde la propia comunidad. Lo que todavía parece faltar, en muchos casos, es la capacidad de articular esas energías en proyectos colectivos que proyecten el desarrollo local.
Porque, al final, el desarrollo de una comuna no depende solo de grandes inversiones o decisiones externas. Muchas veces comienza con algo más simple: la capacidad de sus propios actores para organizarse y trabajar en conjunto.
